Medidas de emergencia

En la canción “Domino”, Jessie J dice algo como: “Puedo sentir la tensión como una nube de humo en el aire”. Si viviera en la Ciudad de México, se daría cuenta de que, de hecho, realizamos nuestras actividades bajo mucha, mucha tensión.

A escasas tres o cuatro semanas de haber tenido las rachas de viento más veloces de los últimos años, nos venimos a enterar de que, en realidad, fueron un pequeño respiro para lo que se avecinaba. En las noticias habíamos visto casos en China, India y otros países lejanos, donde la contaminación aérea es tal que la gente tiene que utilizar cubrebocas, sin poder realizar actividades al aire libre. Ahora, esta situación nos está alcanzando. A tal grado que ya estamos atravesando por una etapa donde se nos implantan medidas de emergencia, pues la situación se está saliendo de control.

Al igual que en la aclamada película Birdman o (La Inesperada Virtud de la Ignorancia), lo primero que hay que decir es: “¿Cómo terminamos aquí?”. Muchas personas le atribuyen este problema a un personaje por demás polémico y con algo de razón: Miguel Ángel Mancera. Desde la implementación del nuevo reglamento de tránsito (en realidad desde mucho antes, pero más a partir de este punto), su gobierno se ha visto en tela de juicio, por una población indignada ante las disposiciones ejecutivas. No se puede negar que como medida de reducción del índice de mortalidad por accidentes viales, fue una buena opción. Lo reprochable es el manejo práctico que se le ha dado: con multas excesivas (y en ciertos casos, ficticias) y poca flexibilidad general en su aplicación. Es por ello que los capitalinos repudian tanto el reglamento, porque más bien pareciera una medida de recaudación, con fines más políticos que sociales.

Por otro lado, resulta muy curioso que, de acuerdo con ciertos medios y el rumor popular, quien ha estado detrás de todos los decretos para la situación actual no ha sido el Jefe de Gobierno, sino directamente el Presidente de la República. Es interesante este hecho, puesto que abre la interrogante: ¿cuál es, entonces, el papel del ejecutivo local? Recuerda un poco aquella época en que el Distrito Federal era un departamento subordinado al poder federal, en un marco donde cada vez se busca reconocer a la ahora Ciudad de México con derechos constitucionales.

Sin embargo, no hay que perder de vista el tema central: tenemos un grave problema con la contaminación y para solucionarlo no será suficiente con transportes gratuitos, programas Hoy No Circula generales y suspensiones de actividades. Quizás sea en un corto plazo pero se necesita pensar en otra alternativa que sea útil, no sólo para estos meses sino para los años por venir. Y claro, aun cuando cambie el gobierno.

Aunque, dentro de lo malo, lo bueno. Como parte de las medidas dispuestas a raíz de esta situación, se ha incluido un decreto que obliga a los funcionarios (exentos de la aplicación del Hoy no Circula) a compartir el automóvil con personas que tengan rutas afines. Por muchos años se ha hablado de esta práctica generalizada para reducir la huella ecológica, pero hasta ahora se está abriendo de forma oficial la puerta para tenerla en consideración y adoptarla de manera definitiva. Ojalá estas y otras más se pudieran implementar.

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